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Cine Tecnología

Lo que “Her” (2013) todavía puede enseñarnos sobre diseñar IA centrada en las personas

24 de August, 2026 · 2 min de lectura
Onda sonora luminosa sobre fondo coral cálido, representando la voz de una IA, con el título "HER" y el subtítulo "Diseñar IA centrada en las personas"

Trabajo todos los días rodeado de inteligencia artificial: la propongo en soluciones cloud, la discuto con clientes, la veo entrar —a veces con demasiado ruido— en cada conversación técnica y comercial. Por eso, cuando hace poco volví a ver “Her” (2013), de Spike Jonze, no pude evitar mirarla con otros ojos: ya no es solo una película, es casi un espejo de las preguntas que hoy hacemos en cualquier reunión sobre IA.

“Her” es una toma bellamente melancólica sobre la conexión humana en la era digital. A diferencia de la mayoría de las historias de inteligencia artificial, que se enfocan en el peligro —la máquina que se rebela, que reemplaza, que amenaza—, esta película elige explorar otra cosa: las emociones, la soledad y la naturaleza del amor.

Joaquin Phoenix entrega una actuación conmovedora, y la química entre él y Samantha, la IA con la voz de Scarlett Johansson, se siente sorprendentemente real. La dirección de Spike Jonze y su estética visual —cálida, futurista sin ser fría— construyen una experiencia íntima y profundamente reflexiva.

Pero más allá del romance, lo que más me interpela hoy, más de una década después de su estreno y en pleno boom de la IA generativa, es lo que “Her” entendió antes que casi nadie: que la tecnología nunca es solo tecnología. Es, sobre todo, lo que hacemos con ella, y sobre todo, quiénes son las personas que la usan. Cada vez que me siento a diseñar una solución con un cliente, esa sigue siendo la pregunta que más importa: no cuánto puede hacer la IA, sino qué necesita realmente la persona del otro lado.

En el fondo, “Her” es una reflexión sobre qué significa amar y ser amado en un mundo cada vez más moldeado por la tecnología. Y quizás esa siga siendo la pregunta correcta para hacernos cada vez que hablamos de inteligencia artificial: no solo qué puede hacer, sino qué lugar le queremos dar en nuestras vidas — y en nuestro trabajo.

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